Texturas
la casona del indiano
HISTORIA
Fotografía de la abuela
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De Tradición...

-Me pregunto cuándo nació para Ud. esta pasión por la decoración de espacios

Digamos que fue un flechazo irresistible cuando se abrieron las puertas de los palacios y casas de campo en los que mi familia había vivido durante años, mi impresión visual fue desbordante. Se había conservado todo intacto: muebles, cortinajes, alfombras, hasta los más mínimos detalles, como ropas o los accesorios de tocador; guardando el máximo esplendor de unos años, los de la regencia española, en los que los Zorita. Luengo desempeñaron un papel importantísimo dentro de la sociedad económico política de aquellos años. Fueron el motor de la economía dentro de su tierra e impulsores de algunas obras públicas, que dieron días de gloria a sus paisanos.

Este esplendor se reflejó tanto en sus casas como en su forma de vida. Matilde Zorita educada en este gusto exquisito y siendo a la sazón hermana y esposa de altos cargos políticos, adaptó sus residencias a la vida que por aquel entonces les tocó vivir... salones de recibir de estilo Isabelino, tocado de cortinajes de encaje bordado, enmarcado de caídas de seda rojo bermellón en galerías de madera tallada, lacadas en negro ébano. Varias sillerías Isabelinas, una gran consola dorada sobre la que descansaba un portentoso espejo a juego. Amén de veladores distribuidos de forma caprichosa recubiertos con tapetes de finísimo hilo unos y terciopelos con aplicaciones otros. En las esquinas pequeños biombos escondían escupideras, que aunque desagradables en la actualidad, eran muy comunes en esa época.

la casona del indiano Algunos maceteros de estilo modernista alojaban palmeras de gran tamaño, que con sus hojas parecían estar acariciando las escayolas del techo, del que pendían dos hermosas lámparas de bronce y tintineante cristal, en las que placidamente se columpiaban dos tímidas muñequitas finísimas de porcelana... así una a una fueron decoradas las innumerables estancias y casas por Matilde Zorita, era su pasión.
Visitar sederías, recibir las últimas novedades de Londres o París, asidua de las tiendas de importación mas selectas o clienta preferente de tapiceros y ebanistas, tenia un don característico a la hora de mandar dar un acabado a un mueble o en descubrir el alma que parecen tener algún que otro elemento decorativo, por insignificante que pueda parecernos, siempre adecuando colores, texturas y terminaciones.
Incansable experimentadora en cuanto a estilos, teniendo en cuenta que las diferencias estéticas de la época eran muy divergentes entre sí, sobre todo en las clases altas. Algo de estilo Victoriano, Isabelino Alfonsino y Modernismo Catalán , pensemos que todo ello había que agitarlo dentro de un ambiente muy sobrio, entregado a pocas florituras... Castilla.
Sin duda puedo decir que logró transmitirnos un sello personalísimo. Pasaron muchos años y muchas de las piezas que ella Transformó o dio vida perduran entre nosotros...

La Casona del Indiano
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Don Jose María Zorita

Zorita, aunque senador del reino, no es un abuelo durmiente de la patria.
Es, por el contrario, joven, emprendedor, activo y laborioso.
Nació en Tordesillas (pueblo de sus amores) el 12 de Noviembre de 1859 y después de cursar la carrera de Derecho con aprovechamiento, ingresó por oposición en la Judicatura.
Compartió sus tareas de escolar con la poesía y el periodismo; yo conozco un escondido cajón de su mesa de despacho, donde guardaba con amor sus juveniles estrofas – por cierto muy estimables – y en  la prensa ha llenado muchas columnas con su prosa castellana, castiza, sobria, vibrante y clara.
De abolengo liberal, siguió las huellas de su buen padre el simpatiquísimo  don Juan de Mata Zorita, caballeroso anciano de alma joven; y fue al Congreso por primera vez en 1891, siendo elegido diputado en tres elecciones generales, y pasando después a la Alta Cámara.
De sus batallas parlamentarias sólo recordaré su enmienda al dictamen de contestación al discurso de la Corona, que dio lugar a levantada discusión a favor de la agricultura y la ganadería; sus varias discusiones en materia de presupuestos, y su proyecto de ley de repoblación forestal.
No pueden tampoco olvidarse su excelente labor como comisionado en la conferencia de San Sebastián para preparar el tratado comercial con Francia, labor que fue elogiada unánimemente por la prensa extranjera y española; ni el éxito que logró solucionando satisfactoriamente el conflicto surgido entre los profesores y los alumnos de la Escuela de Ingenieros de Montes en el entonces ministro señor García Prieto.
Es Zorita una autoridad en asuntos económicos y agrícolas y en tal concepto es vocal obligado de todas las comisiones parlamentarias que se ocupan en estas materias.
Conociendo sus talentos el malogrado hacendista don Eleuterio Delgado, le designó para la subsecretaría del ministerio de Hacienda; pero donde desplegó Zorita todas sus excepcionales dotes, fue en el cargo de delegado regio de Pósitos, que desempeñó con gran brillantez. Buena prueba de ello es la luminosa Memoria que publicó al terminar su cometido, primer trabajo completo en la materia.
Y con todas estas cosas aún le queda tiempo para dedicarse a la agricultura. En su hermosa finca de San Juan de la Guarda, que mide más de 700 hectáreas, contrasta  sobre el terreno sus estudios agrícolas, desarrolla importantes obras hidráulicas, y hace ensayos de maquinaria, abonos y mejoras del cultivo.
Se me olvidaba decir que es Zorita excelente orador, de fácil palabra, sólida y clara argumentación y persuasivo acento. Sin embargo no abusa de la oratoria.
Hace mucho más que hablar.
José Borrás

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